Oraciones para la Guerra Espiritual

St. Michael, the Archangel

Alma de Cristo


Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén.

Oración para romper maldiciones

En el nombre del Señor Jesucristo de Nazaret, y por el poder de su cruz, sangre y resurrección, asumo autoridad sobre todas las maldiciones, maleficios, hechizos, prácticas de vudú, brujerías, rituales satánicos, encantamientos y malos deseos dirigidos contra mí o que han sido transmitidos por la línea directa de mis antepasados. Por el poder de Jesucristo, el Señor resucitado, rompo toda influencia que estas maldiciones tengan sobre mi vida y les ordeno que regresen a sus fuentes de origen y sean substituidas por una bendición.

Pido perdón y renuncio a todos los votos y acuerdos negativos personales que haya hecho con el enemigo y te ruego, Señor Jesucristo, que me libres de cualquier cautiverio al cual me hayan tenido sometido. Reclamo que la sangre que derramaste bañe todos los aspectos de mi vida, mis relaciones, mis obras ministeriales y mis finanzas. Te doy gracias por tu amor imperecedero, tu protección angelical y por la plenitud de tus abundantes bendiciones.

Oración en contra de todo mal

Espíritu de nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, desciende sobre mí. Por favor, purifícame, moldéame, lléname de ti y haz uso de mí. Aleja de mí toda fuerza maligna, destrúyela y véncela para que pueda estar sano y capacitado para hacer buenas obras.

Expulsa de mí todas las maldiciones, encantamientos, hechizos, brujerías, magia negra, trabajos demoníacos, maleficios y mal de ojo, infestaciones diabólicas, opresiones, posesiones; todo lo que es malo y pecaminoso; celos; traición; envidia; y enfermedades físicas, psicológicas, morales, espirituales y diabólicas; así como todos los espíritus tentadores, sordos, mudos, ciegos y durmientes; los espíritus de la nueva era; los espíritus ocultos; los espíritus religiosos; los espíritus del anticristo; y todos los demás espíritus de muerte y oscuridad.

Por el poder de Dios Todopoderoso, y en el nombre de Jesucristo nuestro Salvador, ordeno y exijo a todos los poderes que me acosan dejarme para siempre y ser confinados al lago de fuego eterno, que nunca más lleguen a tocarme a mí ni a ninguna otra criatura en todo el mundo. Amén.

Coraza de San Patricio

Me armo hoy con el poder de la Santísima Trinidad, en la unidad de Dios, Creador del Universo. Me armo hoy con el Bautismo de Cristo, su crucifixión y resurrección, su ascensión y gloriosa segunda venida.

Me armo hoy con la dirección de Dios para guiarme; el poder de Dios para sostenerme; la sabiduría de Dios para instruirme; la palabra de Dios para darme voz; el escudo de Dios para protegerme; el ejército de Dios para defenderme, contra las trampas de los demonios, contra las tentaciones de los vicios, contra todos aquéllos que conspiren contra mí.

Invoco hoy a todas esas virtudes contra cada poder hostil y despiadado que me ataque, contra los hechizos de los falsos profetas, contra las leyes negras del paganismo, contra las leyes falsas de la herejía, contra los engaños de la idolatría, contra cada artificio y conjuro que ata el alma al mal.

Cristo, protégeme hoy de todo veneno, quema, ahogamiento y herida fatal. Cristo esté conmigo, Cristo esté detrás de mí, Cristo esté en mí, Cristo esté a mi lado; Cristo para ganar, Cristo para consolarme y restaurarme, Cristo para estar donde el peligro amenace; Cristo esté en el corazón de quienes me rodean, para siempre.

Oración en contra de los maleficios1

Dios, Señor nuestro, Rey de todos los tiempos, Grande y Todopoderoso, tú que lo creaste todo y que lo transformas todo simplemente por tu voluntad; tú que cambiaste en rocío las llamas del horno que había sido calentado siete veces más y protegiste y salvaste a tus tres santos hijos.

Tú eres el doctor y médico de nuestras almas. Tú eres la salvación de los que se vuelven a ti. Te suplico que anules, destruyas y apartes de mí todo poder y presencia diabólicas; cada influencia del mal, maleficio o mal de ojo y todas las malas acciones dirigidas hacia mí.

Donde haya envidia y malicia, dame abundancia de bondad, paciencia, victoria y caridad. Oh Señor, tú que amas al hombre, te ruego que extiendas tus poderosas manos y tu grandísimo y poderoso brazo, y vengas en mi ayuda.

Envía tu ángel de paz sobre mí, para proteger mi cuerpo y mi alma. Que él pueda mantener alejado y vencido a todo el poder del maligno y cada palabra venenosa o maliciosa invocada en mi contra por personas corruptas y envidiosas.

Entonces, bajo la protección de tu autoridad, podré con gratitud cantar: “El Señor es mi salvación; ¿a quién temeré?”. No temeré mal alguno porque tú estás conmigo, mi Dios, mi fortaleza, mi poderoso Señor, Señor de la Paz, Padre de todos los tiempos. Amén.

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